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CANDIDO - O EL OPTIMISMO CANDIDO - O EL OPTIMISMO VOLTAIRE Produced by Tom Richards Arno Peters Juliet Sutherland Charles Franks and the Online Distributed Proofreading Team. CANDIDO O EL OPTIMISMO VERSION DEL ORIGINAL TUDESCO DEL DR. RALPH Con las adiciones que se han hallado en los papeles del Doctor despues de su fallecimiento en Minden el ano 1759 de nuestra redencion. CAPITULO PRIMERO. _Donde se da cuenta de como fue criado Candido en una hermosa quinta y como de ella fue echado a patadas._ En la quinta del Senor baron de Tunderten-tronck titulo de la Vesfalia vivia un mancebo que habia dotado de la indole mas apacible naturaleza. Viase en su fisonomia su alma: tenia bastante sano juicio y alma muy sensible; y por eso creo que le llamaban Candido. Sospechaban los criados antiguos de la casa que era hijo de la hermana del senor baron y de un honrado hidalgo vecino suyo con quien jamas consintio en casarse la doncella visto que no podia probar arriba de setenta y un quarteles porque la injuria de los tiempos habia acabado con el resto de su arbol genealogico. Era el senor baron uno de los caballeros mas poderosos de la Vesfalia; su quinta tenia puerta y ventanas y en la sala estrado habia una colgadura. Los perros de su casa componian una xauria quando era menester; los mozos de su caballeriza eran sus picadores y el teniente-cura del lugar su primer capellan: todos le daban senoria y se echaban a reir quando decia algun chiste. La senora baronesa que pesaba unas catorce arrobas se habia grangeado por esta prenda universal respeto y recibia las visitas con una dignidad que la hacia aun mas respetable. Cunegunda su hija doncella de diez y siete anos era rolliza sana de buen color y muy apetitosa muchacha; y el hijo del baron en nada desdecia de su padre. El oraculo de la casa era el preceptor Panglos y el chicuelo Candido escuchaba sus lecciones con toda la docilidad propia de su edad y su caracter. Demostrado esta decia Panglos que no pueden ser las cosas de otro modo; porque habiendose hecho todo con un fin no puede menos este de ser el mejor de los fines. Notese que las narices se hicieron para llevar anteojos y por eso nos ponemos anteojos; las piernas notoriamente para las calcetas y por eso se traen calcetas; las piedras para sacarlas de la cantera y hacer quintas y por eso tiene Su Senoria una hermosa quinta; el baron principal de la provincia ha de estar mas bien aposentado que otro ninguno: y como los marranos nacieron para que se los coman todo el ano comemos tocino. De suerte que los que han sustentado que todo esta bien han dicho un disparate porque debian decir que todo esta en el ultimo apice de perfeccion. Escuchabale Candido con atencion y le creia con inocencia porque la senorita Cunegunda le parecia un dechado de lindeza puesto que nunca habia sido osado a decirselo. Sacaba de aqui que despues de la imponderable dicha de ser baron de Tunder-ten-tronck era el segundo grado el de ser la senorita Cunegunda el tercero verla cada dia y el quarto oir al maestro Panglos el filosofo mas aventajado de la provincia y por consiguiente del orbe entero. Paseandose un dia Cunegunda en los contornos de la quinta por un tallar que llamaban coto por entre unas matas vio al doctor Panglos que estaba dando lecciones de fisica experimental a la doncella de labor de su madre morenita muy graciosa y no menos docil. La nina Cunegunda tenia mucha disposicion para aprender ciencias; observo pues sin pestanear ni hacer el mas minimo ruido las repetidas experiencias que ambos hacian; vio clara y distintamente la razon suficiente del doctor sus causas y efectos y se volvio desasosegada y pensativa preocupada del anhelo de adquirir ciencia y figurandose que podia muy bien ser ella la razon suficiente de Candido y ser este la suya. De vuelta a la quinta encontro a Candido y se abochorno y Candido se puso tambien colorado. Saludole Cunegunda con voz tremula y correspondio Candido sin saber lo que se decia. El dia siguiente despues de comer al levantarse de la mesa se encontraron detras de un biombo Candido y Cunegunda; esta dexo caer el panuelo y Candido le alzo del suelo; ella le cogio la mano sin malicia y sin malicia Candido estampo un beso en la de la nina pero con tal gracia tanta viveza y tan tierno carino qual no es ponderable; toparonse sus bocas se inflamaron sus ojos les temblaron las rodillas y se les descarriaron las manos.... En esto estaban quando acerto a pasar por junto al biombo el senor baron de Tunder-ten-tronck y reparando en tal causa y tal efecto saco a Candido fuera de la quinta a patadas en el trasero. Desmayose Cunegunda; y quando volvio en si le dio la senora baronesa una mano de azotes; y reyno la mayor consternacion en la mas hermosa y deleytosa quinta de quantas existir pueden. CAPITULO II. _De lo que sucedio a Candido con los Bulgaros._ Arrojado Candido del paraiso terrenal fue andando mucho tiempo sin saber adonde se encaminaba lloroso alzando los ojos al cielo y volviendolos una y mil veces a la quinta que la mas linda de las baronesitas encerraba; al fin se acosto sin cenar en mitad del campo entre dos surcos. Caia la nieve a chaparrones y al otro dia Candido arrecido llego arrastrando como pudo al pueblo inmediato llamado Valdberghof-trabenk-dik-dorf sin un ochavo en la faltriquera y muerto de hambre y fatiga. Parose lleno de pesar a la puerta de una taberna y repararon en el dos hombres con vestidos azules. Cantarada dixo uno aqui tenemos un gallardo mozo que tiene la estatura que piden las ordenanzas. Acercaronse al punto a Candido y le convidaron a comer con mucha cortesia. Caballeros les dixo Candido con la mas sincera modestia mucho favor me hacen vms. pero no tengo para pagar mi parte. Caballero le dixo uno de los azules los sugetos de su facha y su merito nunca pagan. ?No tiene vm. dos varas y seis dedos? Si senores esa es mi estatura dixo haciendoles una cortesia. Vamos caballero sientese vm. a la mesa que no solo pagaremos sino que no consentiremos que un hombre como vm. ande sin dinero; que entre gente honrada nos hemos de socorrer unos a otros. Razon tienen vms. dixo Candido; asi me lo ha dicho mil veces el senor Panglos y ya veo que todo esta perfectisimo. Le ruegan que admita unos escudos; los toma y quiere dar un vale; pero no se le quieren y se sientan a la mesa.--?No quiere vm. tiernamente?... Si Senores respondio Candido con la mayor ternura quiero a la baronesita Cunegunda. No preguntamos eso le dixo uno de aquellos dos senores sino si quiere vm. tiernamente al rey de los Bulgaros. No por cierto dixo porque no le he visto en mi ida.--Vaya pues es el mas amable de los reyes ?Quiere vm. que brindemos a su salud?--Con mucho gusto senores; y brinda. Basta con eso le dixeron ya es vm. el apoyo el defensor el adalid y el heroe de los Bulgaros; tiene segura su fortuna y afianzada su gloria. Echaronle al punto un grillete al pie y se le llevaron al regimiento donde le hicieron volverse a derecha y a izquierda meter la baqueta sacar la baqueta apuntar hacer fuego acelerar el paso y le dieron treinta palos: al otro dia hizo el exercicio algo menos jual y no le dieron mas de veinte; al tercero llevo solamente diez y le tuvieron sus camaradas por un portento. Atonito Candido aun no podia entender bien de que modo era un heroe. Pusosele en la cabeza un dia de primavera irse a paseo y siguio su camino derecho presumiendo que era prerogativa de la especie humana lo mismo que de la especie animal el servirse de sus piernas a su antojo. Mas apenas habia andado dos leguas quando heteme otros quatro heroes de dos varas y tercia que me lo agarran me le atan y me le llevan a un calabozo Preguntaronle luego juridicamente si queria mas pasar treinta y seis veces por baquetas de todo el regimiento o recibir una vez sola doce balazos en la mollera. Inutilmente alego que las voluntades eran libres y que no queria ni una cosa ni otra fue forzoso que escogiese; y en virtud de la dadiva de Dios que llaman libertad se resolvio a pasar treinta y seis veces baquetas y sufrio dos tandas. Componiase el regimiento de dos mil hombres lo qual hizo justamente quatro mil baquetazos que de la nuca al trasero le descubrieron musculos y nervios. Iban a proceder a la tercera tanda quando Candido no pudiendo aguantar mas pidio por favor que se le hicieran de levantarle la tapa de los sesos; y habiendo conseguido tan senalada merced le estaban vendando los ojos y le hacian hincarse de rodillas quando acerto a pasar el rey de los Bulgaros que informandose del delito del paciente como era este rey sugeto de mucho ingenio por todo quanto de Candido le dixeron echo de ver que era un aprendiz de metafisica muy bisono en las cosas de este mundo y le otorgo el perdon con una clemencia que fue muy loada en todas las gacetas y lo sera en todos los siglos. Un diestro cirujano curo a Candido con los emolientes que ensena Dioscorides. Un poco de cutis tenia ya y empezaba a poder andar quando dio una batalla el rey de los Bulgaros al de los Abaros. CAPITULO III. _De que modo se libro Candido de manos de los Bulgaros y de lo que le sucedio despues._ No habia cosa mas hermosa mas vistosa mas lucida ni mas bien ordenada que ambos exercitos: las trompetas los pifanos los atambores los obues y los canones formaban una harmonia qual nunca la hubo en los infiernos. Primeramente los canones derribaron unos seis mil hombres de cada parte luego la fusileria barrio del mejor de los mundos unos nueve o diez mil bribones que inficionaban su superficie; y finalmente la bayoneta fue la razon suficiente de la muerte de otros quantos miles. Todo ello podia sumar cosa de treinta millares. Durante esta heroica carniceria Candido que temblaba como un filosofo se escondio lo mejor que supo. Mientras que hacian cantar un _Te Deum_ ambos reyes cada uno en su campo se resolvio nuestro heroe a ir a discurrir a otra parte sobre las causas y los efectos. Paso por encima de muertos y moribundos hacinados y llego a un lugar inmediato que estaba hecho cenizas; y era un lugar abaro que conforme a las leyes de derecho publico habian incendiado los Bulgaros: aqui unos ancianos acribillados de heridas contemplaban exhalar el alma a sus esposas degolladas; mas alla daban el postrer suspiro virgenes pasadas a cuchillo despues de haber saciado los deseos naturales de algunos heroes; otras medio tostadas clamaban por que las acabaran de matar; la tierra estaba sembrada de sesos al lado de brazos y piernas cortadas. Huyose a toda priesa Candido a otra aldea que pertenecia a los Bulgaros y que habia sido igualmente tratada por los heroes abaros. Al fin caminando sin cesar por cima de miembros palpitantes o atravesando ruinas salio al cabo fuera del teatro de la guerra con algunas cortas provisiones en la mochila y sin olvidarse un punto de su Cunegunda. Al llegar a Holanda se le acabaron las provisiones; mas habiendo oido decir que la gente era muy rica en este pais y que eran cristianos no le quedo duda de que le darian tan buen trato como el que en la quinta del senor baron le habian dado antes de haberle echado a patadas a causa de los buenos ojos de Cunegunda la baronesita. Pidio limosna a muchos sugetos graves que todos le dixeron que si seguia en aquel oficio le encerrarian en una casa de correccion para ensenarle a vivir sin trabajar. Dirigiose luego a un hombre que acababa de hablar una hora seguida en una crecida asamblea sobre la caridad y el orador mirandole de reojo le dixo: ?A que vienes aqui? ?estas por la buena causa? No hay efecto sin causa respondio modestamente Candido; todo esta encadenado por necesidad y ordenado para lo mejor: ha sido necesario que me echaran de casa de la baronesita Cunegunda y que pasara baquetas y es necesario que mendigue el pan hasta que le pueda ganar; nada de esto podia menos de suceder. Amiguito le dixo el orador ?crees que el papa es el ante-cristo? Nunca lo habia oido respondio Candido; pero sealo o no lo sea yo no tengo pan que comer. Ni lo mereces replico el otro; anda bribon anda miserable y que no te vuelva yo a ver en mi vida. Asomose en esto a la ventana la muger del ministro y viendo a uno que dudaba de que el papa fuera el ante-cristo le tiro a la cabeza un vaso lleno de.... iO cielos a que excesos se entregan las damas por zelo de la religion! Uno que no habia sido bautizado un buen anabantista llamado Santiago testigo de la crueldad y la ignominia con que trataban a uno de sus hermanos a un ser bipedo y sin plumas que tenia alma se le llevo a su casa le limpio le dio pan y cerbeza y dos florines y ademas quiso ensenarle a trabajar en su fabrica de texidos de Persia que se hacen en Holanda. Candido arrodillandose casi a sus plantas clamaba: Bien decia el maestro Panglos que todo estaba perfectamente en este mundo; porque infinitamente mas me enternece la mucha generosidad de vm. que lo que me enojo la inhumanidad de aquel senor de capa negra y de su senora muger. Yendo al otro dia de pasco se encontro con un pordiosero cubierto de lepra los ojos casi ciegos carcomida la punta de la nariz la boca tuerta ennegrecidos los dientes y el habla gangosa atormentado de una violenta tos y que a cada esfuerzo escupia una muela. CAPITULO IV. _De que modo encontro Candido a su maestro de filosofia el doctor Panglos y de lo que le acontecio._ Mas que a horror movido a compasion Candido le dio a este horroroso pordiosero los dos florines que de su honrado anabautista Santiago habia recibido. Mirole de hito en hito la fantasma y vertiendo lagrimas se le colgo al cuello. Zafose Candido asustado y el miserable dixo al otro miserable: iAy! ?con que no conoces a tu amado maestro Panglos? ?Que oygo? ivm. mi amado maestro! ivm. en tan horrible estado! ?Pues que desdicha le ha sucedido? ?porque no esta en la mas hermosa de las granjas? ?que se ha hecho la senorita Cunegunda la perla de las doncellas la obra maestra de la naturaleza? No puedo alentar dixo Panglos. Llevole sin tardanza Candido al pajar del anabautista le dio un mendrugo de pan; y quando hubo cobrado aliento Panglos le pregunto: ?Que es de Cunegunda? Es muerta respondio el otro. Desmayose Candido al oirlo y su amigo le volvio a la vida con un poco de vinagre malo que encontro acaso en el pajar. Abrio Candido los ojos y exclamo: iCunegunda muerta! Ha perfectisimo entre los mundos ?adonde estas? ?y de que enfermedad ha muerto? ?ha sido por ventura de la pesadumbre de verme echar a patadas de la soberbia quinta de su padre? No por cierto dixo Panglos sino de que unos soldados bulgaros le sacaron las tripas despues que la hubieron violado hasta mas no poder habiendo roto la mollera al senor baron que la quiso defender. La senora baronesa fue hecha pedazos mi pobre alumno tratado lo mismo que su hermana y en la granja no ha quedado piedra sobre piedra ni troxes ni siquiera un carnero ni una gallina ni un arbol; pero bien nos han vengado porque lo mismo han hecho los Abaros en una baronia inmediata que era de un senor bulgaro. Desmayose otra vez Candido al oir este lamentable cuento; pero vuelto en si y habiendo dicho quanto tenia que decir se informo de la causa y efecto y de la razon suficiente que en tan lastimosa situacion a Panglos habia puesto. iAy! dixo el otro el amor ha sido; el amor el consolador del humano linage el conservador del universo el alma de todos los seres sensibles el blando amor. Ha dixo Candido yo tambien he conocido a ese amor a ese arbitro de los corazones a esa alma de nuestra alma que nunca me ha valido mas que un beso y veinte patadas en el trasero. ?Como tan bella causa ha podido producir en vm. tan abominables efectos? Respondiole Panglos en los terminos siguientes: Ya conociste amado Candido a Paquita aquella linda doncella de nuestra ilustre baronesa; pues en sus brazos goce los contentos celestiales que han producido los infernales tormentos que ves que me consumen: estaba podrida y acaso ha muerto. Paquita debio este don a un Franciscano instruidisimo que habia averiguado el origen de su achaque porque se le habia dado una condesa vieja la qual le habia recibido de un capitan de caballeria que le hubo de una marquesa a quien se le dio un page que le cogio de un jesuita el qual siendo novicio le habia recibido en linea recta de uno de los companeros de Cristobal Colon. Yo por mi no se le dare a nadie porque me voy a morir luego. iO Panglos exclamo Candido que raro arbol de genealogia es ese! ?fue acaso el diablo su primer tronco? No por cierto replico aquel varon eminente que era indispensable cosa y necesario ingrediente del mas excelente de los mundos; porque si no hubieran pegado a Colon en una isla de America este mal que envenena el manantial de la generacion y que a veces estorba la misma generacion y manifiestamente se opone al principal blanco de naturaleza no tuvieramos ni chocolate ni cochinilla; y se ha de notar que hasta el dia de hoy es peculiar de nosotros esta dolencia en este continente no menos que la teologia escolastica. Todavia no se ha introducido en la Turquia en la India en la Persia en la China en Sian ni en el Japon; pero razon hay suficiente para que la padezcan dentro de algunos siglos. Mientras tanto es bendicion de Dios lo que entre nosotros prospera con particularidad en los exercitos numerosos que constan de honrados ganapanes muy bien educados los quales deciden la suerte de los estados y donde se puede afirmar con certeza que quando pelean treinta mil hombres en campal batalla contra un exercito igualmente numeroso hay cerca de veinte mil galicosos por una y otra parte. Portentosa cosa es esa dixo Candido pero es preciso tratar de curaros. ?Y como me he de curar amiguito dixo Panglos si no tengo un ochavo; y en todo este vasto globo a nadie sangran ni le administran una lavativa sin que pague o que alguien pague por el? Estas ultimas razones determinaron a Candido a irse a echar a los pies de su caritativo anabautista Santiago a quien pinto tan tiernamente la situacion a que se via reducido su amigo que no dificulto el buen hombre en hospedar al doctor Panglos y curarle a su costa. Esta cura no costo a Panglos mas que un ojo y una oreja. Como sabia escribir y contar con perfeccion le hizo el anabautista su tenedor de libros. Viendose precisado a cabo de dos meses a ir a Lisboa para asuntos de su comercio se embarco con sus dos filosofos. Panglos le explicaba de que modo todas las cosas estaban peifectisimamente y Santiago no era de su parecer. Fuerza es decia que hayan los hombres estragado algo la naturaleza porque no nacieron lobos y se han convertido en lobos. Dios no les dio ni canones de veinte y quatro ni bayonetas y ellos para destruirse han fraguado bayonetas y canones. Tambien pudiera mentar las quiebras y la justicia que embarga los bienes de los fallidos para frustrar a los acreedores. Todo eso era indispensable replico el doctor tuerto y de los males individuales se compone el bien general; de suerte que quanto mas males particulares hay mejor esta el todo. Mientras estaba argumentando se obscurecio el cielo soplaron furiosos los vientos de los quatro angulos del mundo y a vista del puerto de Lisboa fue embutido el navio de la tormenta mas hermosa. CAPITULO V. _De una tormenta un naufragio y un terremoto. De los sucesos del doctor Panglos de Candido y de Santiago el anabautista._ Sin fuerza y medio muertos la mitad de los pasageros con las imponderables bascas que causa el balance de un navio en los nervios y en todos los humores que en opuestas direcciones se agitan ni aun para temer el riesgo tenian animo: la otra mitad gritaba y rezaba; estaban rasgadas las velas las xarcias rotas y abierta la nave: quien podia trabajaba nadie se entendia y nadie mandaba. Algo ayudaba a la faena el anabautista que estaba sobre el combes quando un furioso marinero le pega un fiero embion y le derriba en las tablas; pero fue tanto el esfuerzo que al empujarle hizo que se cayo de cabeza fuera del navio y se quedo colgado y agarrado de una porcion del mastil roto. Acudio el buen Santiago a socorrerle y le ayudo a subir; pero con la fuerza que para ello hizo se cayo en la mar a vista del marinero que le dexo ahogarse sin dignarse siquiera de mirarle. Candido que se acerca y ve a su bienhechor que viene un instante sobre el agua y que se hunde para siempre se quiere tirar tras de el al mar; pero le detiene el filosofo Panglos demostrandole que habia sido criada la cala de Lisboa con destino a que se ahogara en ella el anabautista. Probandolo estaba _a priori_ quando se abrio el navio y todos perecieron menos Panglos Candido y el desalmado marinero que habia ahogado al virtuoso anabautista; que el bribon salio a salvamento nadando hasta la orilla donde aportaron Candido y Panglos en una tabla. Asi que se recobraron un poco del susto y el cansancio se encaminaron a Lisboa. Llevaban algun dinero con el qual esperaban librarse del hambre despues de haberse zafado de la tormenta. Apenas pusieron los pies en la ciudad lamentandose de la muerte de su bien-hechor la mar embatio bramando el puerto y arrebato quantos navios se hallaban en el anclados; se cubrieron calles y plazas de torbellinos de llamas y cenizas; hundianse las casas caian los techos sobre los cimientos y los cimientos se dispersaban y treinta mil moradores de todas edades y sexos eran sepultados entre ruinas. El marinero tarareando y votando decia: Algo ganaremos con esto. ?Qual puede ser la razon suficiente de este fenomeno? decia Panglos; y Candido exclamaba: Este es el dia del juicio final. El marinero se metio sin detenerse en medio de las ruinas arrostrando la muerte por buscar dinero con el que encontro se fue a emborrachar; y despues de haber dormido la borrachera compro los favores de la ramera que topo primero y que se dio a el entre las ruinas de los desplomados edificios y en mitad de los moribundos y los cadaveres puesto que Panglos le tiraba de la casaca diciendole: Amigo eso no es bien hecho que es pecar contra la razon universal porque ahora no es ocasion de holgarse. Por vida del Padre Eterno respondio el otro yo soy marinero y nacido en Batavia; quatro veces he pisado el crucifixo en quatro viages que tengo hechos al Japon. Pues no vienes mal ahora con tu razon universal. Candido que la caida de unas piedras habia herido tendido en el suelo en mitad de la calle y cubierto de ruinas clamaba a Panglos: iAy! traeme un poco de vino y aceyte que me muero. Este temblor de tierra respondio Panglos no es cosa nueva: el mismo azote sufrio Lima anos pasados; las mismas causas producen los mismos efectos; sin duda que hay una veta de azufre subterranea que va de Lisboa a Lima. Verosimil cosa es dixo Candido; pero por Dios un poco de aceyte y vino. ?Como verosimil? replico el filosofo pues yo sustentare que esta demostrada. Candido perdio el sentido y Panglos le llevo un trago de agua de una fuente inmediata. Habiendo hallado el siguiente dia algunos manjares metiendose por entre los escombros cobraron algunas fuerzas y trabajaron luego a exemplo de los demas en alivio de los habitantes que de la muerte se habian librado. Algunos vecinos que habian socorrido les dieron la menos mala comida que en tamano desastre se podia esperar: verdad es que fue muy triste el banquete; los convidados banaban el pan en llantos pero Panglos los consolaba sustentando que no podian suceder las cosas de otra manera; porque todo esto decia es lo mejor que hay; porque si hay un volcan en Lisboa no podia estar en otra parte; porque no es posible que no esten las cosas donde estan; porque todo esta bien. Un hombrecito vestido de negro familiar de la inquisicion que junto a el estaba sentado interrumpio muy cortesmente y le dixo: Sin duda caballero que no cree vm. en el pecado original; porque si todo esta perfecto no ha habido pecado ni castigo. Perdoneme Vueselencia le respondio con mas cortesia Panglos porque la caida del hombre y su maldicion hacian parte necesaria del mas excelente de los mundos posibles. ?Segun eso este caballero no cree que seamos libres? dixo el familiar. Otra vez ha de perdonar Vueselencia replico Panglos porque puede subsistir la libertad con la necesidad absoluta; porque era necesario que fueramos libres; porque finalmente la voluntad determinada.... En medio de la frase estaba Panglos quando hizo el familiar una sena a su secretario que le escanciaba vino de Porto o de Oporto. CAPITULO VI. ...
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